No hay caso. Defitivamente nací en el año y la época equivocada. Jamás seré un nativo digital, detesto la boludés cibernética y el fetiche por lo novedoso, lo nuevo, lo chiquitito y lo más portable. Los efectos digitales de las películas me dan asco, y el último Iphone me la friega en la más literal de las concepciones.
Todo lo dicho excepto este blog claro, única alternativa ante mi evidente anonimato.
Quién no daría la vida por leer por primera vez algún "quienes y cuando" de Salzano? Casi nadie. Que lástima.
Extraño comprar un cd y de a poco aprenderme todos los temas de memoria: eclipse de mar, pobre cristina, y si amanece por fin..., etcétera.
Ya no hay más repaso, ahora todo pasa velozmente. Los temas, las películas, la vida.
Presiento que es necesario putear, despotricar y maldecir al sistema. Y a todos nosotros. No se puede simplemente vivir sin plantearse ciertas cosas. No se puede simplemente vivir.
De repente me hago ceniza de este polvo, tan viejo como el tiempo, y me olvido de esas sensaciones infinitas que provocan el movimiento de mis dedos escribiendo estas crónicas de la tristeza. Cosas simples. Las más importantes.
Recordar a Jack rescatando a Rose del barandal del Titanic o Rocky tirándole el casco a su estatua en Filadelfia. A ese tipo de cosas me refiero. Y también a las otras. A quedarse hasta el amanecer maltocando la guitarra y tarareando a medias canciones que todos conocemos.
"De vez en cuando la vida nos besa en la boca, a colores se despliega como un atlas..." a esas cosas me refiero.