Todo es poesía

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El problema es que no todos somos Cortázar y no hay rayuela que nos calme el corazón. No siempre es primavera y siempre es hoy, aunque extrañemos ayer y nos duela mañana.

Leemos Benedetti, escuchamos Joaquín, morimos por amor pero lo matamos por un pancho y una coca. Miramos la luna con los pies en el barro; besamos sin labios y odiamos sin tregua.

Y aún así, todo es poesía. El cantante que calla, el olvido que recuerda, las manos que tocan, el vacío que colma. Las noches que saben a martes de otoño, retratos que dibujan fantasmas, sombras que iluminan fracasos. Y aún así, todo es poesía.

Es poesía pensar en vos pensándome. Fracasar y no volver a intentarlo. Escribir verbos que no van a ningún lado. Adjetivos que no califican. Puntos que no terminan. Todo es poesía.

Nacemos y ese grito es poesía, es revolución que se eleva contra la egoísta imposición de ser.

Crecemos y el dolor es poesía, es melancolía de los días que ya no son, de abriles que pintan canas y recuerdos con color.

Morimos y el final es poesía, es el puño cerrado ante la derrota cantada, ante la cruel certeza del silencio.

Y lo que dejamos siempre es poesía. Hijos, amigos, recuerdos, olores, hogares, traiciones, amores, amantes, rencores, poesía..

FELIZ CUMPLE BELA

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Siempre tan mujer, tan abuela, tan madre y tan esposa. Dedicada a los humores de la casa y sus humanos. Lugarteniente de los tuyos, de sus vidas, sus pasiones, sus amores y sus traumas. Te fuiste y nos quedamos sin la pregunta al final de la jornada, "Cómo estás negrito, cómo te fue?".

Los pocillos de la casa preguntan por vos. No se cómo decirles la verdad. Apelo a los manteles para que me den una mano, los miro, les suplico, les imploro; pero también arrugan. Los azulejos ni hablar, todavía no lo asumen y esperan verte despertar una mañana. Quizá una mañana con frío para prender la estufa, o en verano para tirarte en el patio a tomar unos mates. Pero no tienen consuelo, amanece y no estás. Y ese no estar rompe tanto las pelotas.

La radio ya no suena como antes, LV3 no es LV3. Y el teléfono ya no arde como cuando llamabas a casa solamente para hablar por hablar, para contarnos cotidianidades, que es lo único que importa.

Como fuere te fuiste y nosotros seguimos estando, qué otra cosa hace la gente más que seguir estando?. Hasta que un día no.

Hoy iríamos a tu casa a saludarte y comer algo, para luevo volver con el beso vigilante, el saludo balsámico y la certeza de tener a los buenos de tu lado.

FELIZ DIA BELA!!! aca seguimos remando, no dudes que siempre será así. Eso nos enseñaste.

Palo y a la bolsa

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Acabo de borrar por enésima vez el intento de una crónica matutina de mis pensamientos, asi que optaré por el palo y a la bolsa.

La insomne noche en vísperas de lunes fue tan atroz, que el día inaugural de la semana se presenta hasta con esperanzas diría yo, o un optimismo moderado. Vieron que ahora todo es moderado? Todo es de "centro algo"? Bueno, mi optimismo también.

Choreamos a medias, amamos a medias, somos de centro izquierda, lo cual es decir más o menos que somos de centro derecha (depende cómo veamos el vaso); somos carrileros laterales, laterales volantes, delanteros mediapuntas, arqueros pateadores de tiros libres. Un cambalache de variantes, nada es todo y todo es nada; y en el medio Cabral (no el sargento) muerto de mil balazos, con el bastón de testigo, como preguntando QUE CARAJO!!! Al final tuvo razón, no era de aquí ni de allá.-

Los demonizados noventa vuelven disfrazados de macrismo, el macrismo se disfraza de progresismo para robar un voto más, y el kirchnerismo se disfraza de socialismo para legitimar su propia farsa. Al final todos contentos, NADIE votó una sola idea. Puro humo. Y esperen que la función principal llega en Oktubre.

El mejor jugador del mundo (del único deporte del mundo) es crucificado por su propio pueblo; como en la peli bíblica. Esta vez es más bajito y no tiene barba.

Los programas de TV se pasan el día hablando de números telefónicos y tácticas propias del General Patton. Que cuatro cuatro dos, que cuatro tres uno dos, que a la carga barraca; mientras un tipo se hace famoso porque se mandó un monólogo de puteadas sin precedentes, mientras veía al corso en contramano de color riverplatense.

A falta de gas y nafta sobra ceniza volcánica; y a falta de mineros chilenos y tsunamis japoneses sobran paraguayos copando el Cható (sí!, cható).

No tengo idea cómo cerrar este desastre de nota.



Viví!

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Olvidate de las veces, olvidate de las cuantas. Olvidate de los soles, olvidate de mañana. Olvidate de pensar, de sentir, de explicar.

Olvidate las canciones, los recuerdos, los rencores, las recetas, los sonetos, las pasiones, los cumplidos, las migrañas, los dolores, los desfiles, las virtudes, los amores, las cosquillas, los rumores, las traiciones, los sermones, las escuelas, los altares, los entierros, las batallas, las certezas, el tiempo, los condones, las opciones, las monjas, los enigmas, las virtudes; La suerte, el olvido, la muerte. No, de esa no te olvides.

Historias mínimas II

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Jimena no recordaba la última vez que lo recordó. Era un jueves cualquiera, ni tan lunes ni tan viernes, sólo un jueves.

Cuando sus pensamientos doblaban por la esquina de la cotidianidad, una ráfaga de olores y recuerdos la invadió en sus adentros, opacó sus urgencias y la llevó a tiempos remotos, a puertas que juró haber cerrado para siempre.

Era un recuerdo sin rostro, no tenia nombre ni cuerpo. En el intento por desmenuzar esa bomba de tiempo que se iba tejiendo en su cabeza, reparó en el anonimato de la cuestión. Intentó en vano ordenar el rompecabezas. Nombrarlo, tocarlo, llamarlo. Pero no había manera. Recordaba pero no sabía qué. Ni siquiera era un teextraño, una virtud o un defecto.

Mientras el tiempo se empeñaba en detenerse justo en esos lugares, a Jimena se le encendieron las neuronas. Su recuerdo no tenía cara, ni cuerpo, ni nombre, porque era ella misma. Pero no era ella.

Era otra. En otros momentos, en otros andenes. Cuando aún se empapaba de esa incertidumbre juvenil que todo lo convierte en veremos. La eterna cuerda floja que se tensa cuando ya no creemos. Cuando ya no crecemos.

Entonces recordó todo. Se recordó en la plaza aquella mañana de Abril cuando preguntó por el imbécil que se suponía iba a amarla para siempre. Se recordó vomitando bolillas ante ignotos profesores que aumentaban día a día la parodia sarmientista. Y se recordó heroica y frescamente feliz, cada vez que el abecedario le hacia un guiño y conjugaba sus misterios con orgásmico placer.

Pero ahora no era esa Jimena. Quizá nunca más iba a serlo. Excepto por lapsos.

Su tiempo era ya el no tiempo para pensar en esas liviandades. Ya nunca se caia de la cuerda floja.

Insomne IV

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Maldito el tiempo si no vuelve y si martilla mi presente con su estrépito pasar.

Maldito el día si muere viejo y ya no encuentro el adjetivo que me lleve a ese lugar.

Malditos miedos que minan mis certezas, maldita causa en tiempos de paz.

Malditos labios sin urgencia de vos, calmos e inertes como rendidos al final de un largo caminar.

Malditos brazos si ya no envuelven, si capitulan ante el hartazgo y la rutina.

Maldita nostalgia si mata sólo por las noches, atrincherada en su cuartel de risas y recuerdos.

Maldita mi voz si cuando canta sólo suena a excusas gastadas, a perdones stándar, a tequieros de ocasión.

Malditas canciones que cada vez hablan más de nosotros, y menos de tí.

Malditos pronósticos que ya no hablan de nosotros, y menos de mí.

Malditas las letras de este teclado agrandado, de esta Internet que nos deja sin humanidad.

Maldito el camino que me lleva a lugares que detesto, a los grises de un extemista in extremis.

Maldita las ganas de escribir sobre este hoy, cuando el vagón de mis virtudes acusa cero en la partida del amor.

Maldita mi boca, tus besos; mis manos, tus dedos; mi muerte, tu vida.

Gracias por volar conmigo

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Leer es viajar. Equipaje en mano y con tanto por descubrir abro las primeras páginas de cualquier ciudad en cualquier país. Me voy de mí mismo, me trasciendo.

Toco la puerta de Horacio Quiroga, Hamlet o D’Artagnan, y me invitan a dar una vuelta. A su derecha podrán encontrar las inmensas llanuras argentinas, a su izquierda el castillo de Elsinor y más adelante, con ustedes… la ciudad luz, París.

Qué maravilla! Estoy en el medioevo y veo arder a una tal Juana de Arco, en la Francia ocupada flameo los estandartes de la resistencia, y en Montevideo me tomo la borra del café con Benedetti.

Leer es viajar. Y es dejar de ser quien lee, para se lo que lee. Para ser Pantaleón Pantoja instalando un burdel amazónico, el Quijote luchando contra molinos superpoderosos o Ahasverus vagando por el tiempo, luego de negarle un vaso de agua al nazareno.

Ya fui todos. Fui Pantaleón, fui el Quijote y fui Ahasverus. Viajé por la rue de Seine buscando a la Maga, caminé por las pampas de Martín Fierro y me salvé de Auschtwitz por el bueno de Schindler, mientras el principito nos enseñaba a ser niños para siempre.

Con Winston Smith participé del primer Gran Hermano, corría el año 1984 y Sábato comenzaba a decirnos Nunca Más.

Me mojé en Macondo y fui un tuareg en el Sahara. Liberé a París mientras escuchaba por quién doblan las campanas, luego de encontrar la salida a las ruinas circulares y los laberintos borgeanos.

Libros y más libros. Viajes, lugares, personajes, revoluciones, asesinatos, heroísmos, miserias, amantes, fusiles y libros. Todo en un papel. Porque leer es trascender.